Podríamos extendernos mucho explicando mil cosas sobre el taller Tasmania. Lo primero sería aclarar que no nos llamamos como la preciosa isla, sino que somos unos maniáticos del tas, una herramienta básica para ejercer la joyería artesana. Hace muchos años decidimos que nuestra manía sería nuestro nombre, y por eso nos llamamos Tas mania.

Tasmania es un taller abierto al público, con una pequeña tienda donde vendemos las joyas, todas bonitas, que hacemos artesanalmente.

La verdad es que es un espacio precioso, lleno de herramientas por todas partes —algunas muy antiguas—, tableros de joyería de diferentes épocas, laminadoras de manivela y de motor antiguas, o troncos de encina con tasos de todo tipo repartidos por el taller.

Con una decoración estudiadamente caótica: muebles de madera, alguna alfombra, una mesa con unas sillas preciosas inspiradas en Gaudí y un sofá con una lámpara en el techo hecha de botellas de suavizante para la ropa.

El perfume del incienso que quemamos, con olor a madera, se mezcla con el olor de las llamas de los sopletes. Una iluminación discreta, con pequeños puntos de luz, ilumina los cuadros del amigo Sagi, las fotografías de Marilyn Monroe o Andy Warhol y, sobre todo, la buena música, que siempre suena por los altavoces del taller. El resultado de todo ello es un espacio cálido, agradable en todos los sentidos y muy acogedor.

Quizás también añadiríamos que este es el taller de Jordi —Sanx para los amigos—, un artesano de Cardedeu que lleva más de cuarenta años diseñando y haciendo joyas.

Lo encontraréis siempre allí, con su inseparable delantal puesto, con los dedos sucios y gastados, limando, serrando, girando la manivela de las máquinas o golpeando con los martillos para hacer texturas en los metales. Y siempre esperando que toques el timbre para poder enseñarte las joyas que hace, darte una charla —normalmente demasiado larga, como dirían Marga, Amadeu y Jordina— sobre el oficio de la joyería o aconsejarte cómo diseñar la pieza especial que quieres.

Pero la descripción que más nos gusta, es la que escribió nuestro amigo Pitu hace muchos años:

Nos gusta la gente que canta.
La que escribe, la que crea jardines...
En Tasmania hacemos joyas.
Es nuestro medio de expresión.
También nos gusta exponer las obras de otros artistas
e invitarles a cantar, a escribir
o plantar flores en el jardín de Tasmania.